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Dr. Luis Escaf Jaraba y equipo médico especializado
Cirugía de catarata y lente intraocular en VIU Clínica Oftalmológica Internacional, Barranquilla. Ver perfil del Dr. Escaf Jaraba · Conoce al equipo.
La mayoría de las personas sigue usando gafas para algo después de operarse de cataratas, y eso no es una complicación: es lo esperable. Lo que cambia con la cirugía no es tanto si vas a usar gafas, sino para qué. Muchos pacientes dejan de depender de ellas para ver de lejos —conducir, reconocer a alguien en la calle, ver televisión— y siguen necesitándolas para leer o para el celular.
Esa diferencia se entiende mejor sabiendo qué se hace en la cirugía. El cristalino que se retira es una lente viva que, cuando eras joven, cambiaba de forma para enfocar de lejos a cerca. El lente que se implanta en su lugar no hace eso: es una lente fija, calculada para dejarte nítida una distancia concreta. Por eso la pregunta no es si quedarás «sin gafas», sino qué distancia quieres tener resuelta sin ellas.
Un lente intraocular estándar te deja ver bien a una distancia, casi siempre la de lejos. Para la de cerca seguirás usando gafas, y eso entra dentro de lo normal. Hay lentes que reparten el enfoque en varias distancias y reducen esa dependencia, pero ninguno asegura no volver a usar gafas nunca.
¿Por qué sigo necesitando gafas si ya me cambiaron el cristalino?
Porque lo que se perdió con los años no se repone con la cirugía. Hacia los cuarenta y tantos, el cristalino va perdiendo la capacidad de cambiar de forma para enfocar de cerca —es lo que hace que casi todo el mundo acabe alejando el teléfono para leer un mensaje—. Cuando aparece la catarata, esa capacidad ya se había perdido hace tiempo.
La cirugía resuelve la opacidad: retira el cristalino nublado y devuelve la nitidez. Pero el lente que lo sustituye tampoco acomoda. Si se calcula para que veas bien de lejos, lo de cerca quedará borroso; si se calcula para cerca, lo de lejos pedirá gafas. No es un defecto del lente ni de la cirugía: es cómo funciona una lente fija.
Por eso, en la valoración previa, la pregunta que te hará el oftalmólogo no es solo cuánto ves, sino cómo vives:
- Si conduces de noche.
- Si lees mucho o pasas el día frente a una pantalla.
- Si te molesta depender de unas gafas de lectura o te da igual.
Qué cambia según el lente que elijas
El tipo de lente es lo que más influye en esta respuesta, y es una decisión que se toma antes de entrar a cirugía. En cómo se elige el lente intraocular está el detalle; aquí va lo que cada opción significa para tus gafas.
Lente monofocal. Enfoca una sola distancia. Lo habitual es calcularlo para lejos, así que lo esperable es usar gafas para leer y para el celular. Es el lente de referencia y el que mejor documentado está.
Lente tórico. Es un monofocal que además corrige el astigmatismo. Sigue enfocando una distancia, así que la expectativa sobre las gafas de cerca es la misma; lo que mejora es la nitidez a esa distancia si tienes astigmatismo.
Lentes que reparten el enfoque —multifocales y de rango extendido—. Están pensados para reducir la dependencia de las gafas repartiendo la luz en varias distancias. Reducen, no eliminan. Y tienen un precio distinto al puramente económico: una parte de los pacientes nota halos o destellos alrededor de las luces, sobre todo al conducir de noche. Ese es el intercambio real que hay que entender antes de decidir, y es la razón por la que no se recomiendan a todo el mundo.
| Para ver de lejos | Para leer de cerca | |
|---|---|---|
| Monofocal | Es la distancia que se suele calcular; puede quedar graduación residual | Con gafas de lectura |
| Tórico | La misma distancia, y además corrige el astigmatismo | Con gafas de lectura |
| Multifocal o de rango extendido | Reparte el enfoque en varias distancias | Menos dependencia, no siempre sin gafas |
Qué dicen los estudios
Hay una revisión sistemática Cochrane que comparó lentes multifocales con lentes monofocales en personas operadas de cataratas (de Silva et al., 2016). Lo que encontró es coherente con lo que se explica en consulta: quien lleva un lente multifocal tiene más probabilidades de no necesitar gafas que quien lleva un monofocal, y a la vez más probabilidades de notar halos y destellos alrededor de las luces.
Dicho en términos de decisión: no hay una opción mejor para todo el mundo. Hay un intercambio —menos gafas a cambio de más posibilidad de deslumbramiento— y la elección correcta depende de qué pesa más en tu vida diaria.
Una segunda revisión Cochrane analizó los lentes llamados acomodativos, diseñados para imitar el enfoque natural (Ong et al., 2014). Sus autores concluyeron que la evidencia disponible era limitada para sostener que funcionen mejor que un monofocal corriente.
Cuando preguntes por el lente, la pregunta útil no es «¿con este quedo sin gafas?», sino «¿para qué distancia me va a dejar bien y para cuál voy a necesitar apoyo?». Esa respuesta sí se puede dar antes de operar.
¿Cuándo se gradúan las gafas definitivas?
No el día siguiente. Después de la cirugía el ojo necesita unas semanas para estabilizarse, y durante ese tiempo la visión puede ir cambiando. Graduar unas gafas demasiado pronto suele terminar en una fórmula que al poco tiempo ya no sirve.
Lo habitual es esperar a que el oftalmólogo confirme que el ojo está estable y recién entonces tomar la fórmula definitiva. Si te operas de los dos ojos, normalmente se espera a tener los dos resueltos: hasta entonces la diferencia entre uno y otro puede hacer que ninguna graduación encaje del todo. Mientras tanto, unas gafas de lectura sencillas suelen bastar para salir del paso.
La capacidad de enfocar de cerca se va perdiendo desde los cuarenta y tantos, mucho antes de que aparezca la catarata. Por eso casi nadie llega a la cirugía conservándola.
¿Quieres saber con qué gafas vas a quedar?
Con las medidas del ojo delante se puede anticipar qué distancia va a quedar resuelta y para cuál conviene contar con apoyo. Eso se define en la valoración, antes de operar.
Agenda tu valoración¿Y si me dijeron que iba a quedar sin gafas?
Es la frase que más decepción genera, y conviene desarmarla antes de la cirugía. Ningún lente asegura no volver a usar gafas. Lo que sí se puede anticipar, con las medidas del ojo sobre la mesa, es qué distancia va a quedar resuelta y qué grado de apoyo es razonable esperar para la otra. El procedimiento completo, en cirugía de catarata.
Si ya te operaste y descubriste que no ves de cerca como esperabas, eso tiene explicación y tiene salida: lo contamos en me operé de cataratas y no veo de cerca.
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Otras preguntas frecuentes
Con un lente monofocal calculado para lejos, sí: es lo esperable. Con un lente que reparte el enfoque, es menos probable, pero no está asegurado.
Se puede calcular así, y en algunos casos se hace. La contrapartida es que entonces necesitarás gafas para lejos, incluso para conducir. Es una decisión que se toma en la valoración, según cómo vivas.
Casi seguro que no. La cirugía cambia la graduación del ojo, así que la fórmula anterior deja de corresponder.
Existen opciones, pero se valoran caso a caso y no siempre están indicadas. Por eso la conversación sobre expectativas se hace antes, no después.
Es posible, aunque no es un procedimiento rutinario. Se reserva para situaciones concretas que el oftalmólogo valora.
Referencias
- de Silva SR, Evans JR, Kirthi V, Ziaei M, Leyland M. Multifocal versus monofocal intraocular lenses after cataract extraction. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2016.
- Ong HS, Evans JR, Allan BD. Accommodative intraocular lens versus standard monofocal intraocular lens implantation in cataract surgery. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2014.
Aviso médico: este artículo tiene fines informativos y educativos. No reemplaza la consulta con un profesional de salud certificado. Si presentas síntomas o tienes dudas sobre tu salud, consulta a tu médico.

